Una oficina no necesita una sala de reuniones porque “todas tienen una”.
Ni una recepción porque “así se hace”.
Ni una cafetería porque quedó espacio.
Parece evidente.
Pero muchas oficinas se organizan al revés.
Primero los escritorios.
Después la sala de reuniones.
Luego el almacenamiento.
Y cuando ya no entra nada, aparecen los problemas.
Las reuniones ocupan puestos de trabajo.
Las llamadas no tienen privacidad.
Los documentos terminan encima de los escritorios.
Los clientes esperan donde encuentren sitio.
El problema no es tener pocos metros cuadrados.
Es no tener los espacios para lo que
tu gente hace todos los días.
Antes de distribuir tu oficina, responde:
Trabajo individual.
Reuniones.
Llamadas y videollamadas.
Visitas de clientes.
Almacenamiento.
Coordinaciones entre equipos.
Puedes tener 18 puestos para 18 personas
y seguir teniendo una oficina que no funciona.
Si seis necesitan reunirse y no tienen dónde hacerlo, tienes un problema.
Por eso cambia la pregunta.
En vez de:
¿Cuántos escritorios entran?
Pregunta:
¿Qué actividades ocurren aquí y qué espacio necesitan?
Recuerda que una conversación privada, una reunión rápida o
una sesión de trabajo en equipo requieren condiciones distintas.
(ver articulo Gensler).
Después los espacios.
Y recién después, los muebles.
Identifica los espacios que necesita tu oficina
Indica con qué frecuencia ocurren estas actividades en tu empresa.
Estos son los espacios que tu oficina debería considerar
El resultado se basa en la frecuencia de las actividades que ocurren en tu empresa.
Prioritarios
A considerar
No aparecen como prioridad hoy
Puedes enviártelo por WhatsApp. Es completamente opcional.

